miércoles, 10 de octubre de 2012

Camino a Valierta


Aun siendo estas palabras como muros de hormigón, Valierta, tierra soñada, esta es mi inspiración. Un viaje interesante, más cuando miro en mi interior: odio, rabia, incertidumbre cubre un rostro sin color.
La memoria pierde el hilo, pero aun lejos de olvidar, siempre están en su mirada aquellos flecos de verdad. ¡Qué ironía es todo esto! ¡Cuán grande será el final! Ante un futuro tan incierto, lo mejor será avanzar.

En la tierra de Valierta no existe prohibición, gentes dulces y modestas dan al mundo más color. Sin el peso del que manda, ni las guerras entre dos, sin el rico ni el mendigo, sin el siervo y su señor, todo cobra su sentido, esto lejos ya quedó.

Valierta será el puerto donde el barco amarrará, el gran ancla que ahora arrastra a este mundo a su final.

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