sábado, 13 de octubre de 2012

Proletario


Con la duda y enojado, le preguntó su señor:
- ¿Porque quieres que te cuide si ya no tienes valor? ¿No es verdad que tu gran casta va perdiendo su vigor? Aunque antaño destacaseis, ¿Que sois hoy, trabajador?
La fuerza del cansancio recorrió en el interior, de aquel pobre proletario, detonó en un gran fulgor:
- Es mi fuerza caballero la que quiero demostrar, pues aun sucio y en cansancio se mostrar mi habilidad. Cargo seis horas al día, hasta que vuelvo al hogar, siendo el héroe de mi hijo, llegaré a la saciedad. Aunque caiga en el intento o aunque muera al trabajar, siempre quedara un aliento que poder maximizar. Todas vuestras palabras son duras, mas no pueden afectar, a este simple proletario que armará su libertad. Pues ahora no comprende lo que puede deparar un sentido tan superfluo, esa falta de bondad. Siempre nacen contratiempos, siempre es la misma tez, la que tiene forma esquiva, pero agrede con rudez. No vengáis si tenéis hambre, no creáis aun si lo veis, pues la forma en que se muestra es muy simple, ya veréis. Todas las guerras, mentiras y cuentos, que explican los medios por miedo a caer, no es más que su miedo, a verse encerrados entre toda una clase que quiere crecer.
Las vigas que mueven esta maquinaria, son de poca cuerda, y tiende a encoger, sabrán lo que duele la pena de un hombre que mueve montañas por poder comer."

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