miércoles, 17 de octubre de 2012

Capítulos de rutina


Prologo

Amanecer. Con los primeros rayos de Sol despierta el día. El sonido de los pájaros resuena en la habitación. Despertar, almorzar, ducharse y  empezar. La rutina no es más que el símbolo de estabilidad que la gran mayoría necesita, sentirnos atados a ciertos hábitos que nos hacen creer en una madurez equivoca, creada artificialmente.
Café, coches, tráfico y estrés. Sentirse productivo, útil para la sociedad. Tener un trabajo, ser constante, una cárcel de responsabilidad que aunque nadie te ha impuesto a la fuerza te ves obligado a repetir durante la mayor parte de tu vida. Nuestra sociedad, firme defensora del individualismo, nos empuja a una carrera sin sentido. Conseguir el éxito, el bienestar económico. Cuanto más, mejor, con esta frase podríamos definir nuestro modo de vida, una espiral de sin razón que te arrastra a la búsqueda de una realización inexistente.

Cuerpo.

Oficina, papeles, números y jefe. Trabajos faltos de creatividad, monótonos, que podrían atontar a la más brillante de las mentes. Proyecto de futuro dicen, mas un futuro así no es deseable para nadie. Jornada de ocho horas diarias a cinco días por semana. Un sueldo razonable. Trabajamos para obtener dinero, dinero para comprar cosas, comprar cosas para llenar aun no sé bien el qué. Treinta días de vacaciones por cada año trabajado, catorce pagas. Teniendo en cuenta que la vida laboral de una persona ronda desde los veinte años hasta los sesenta y cinco (de  momento), que sentido podemos encontrar a lo llaman vacaciones? Como el breve descanso que se le da al animal de carga para que siga empujando el arado el resto de la jornada. Hablan de libertad, pero, qué clase de libertad tiene el individuo para escoger un modo de vida alternativo a este?

Epilogo.

Vuelta a casa, cena, televisión, acostarse. Un día atroz. Preparar las cosas para el día siguiente, para recordar que esto no ha acabado, que sigue y seguirá. Sofá y caja tonta. La televisión, nada más dañino y a la vez anestésico para el estrés. Bombardeo de desgracias en los informativos, todo para la mágica frase aparezca en tu cabeza: “Pues no estoy tan mal”. 
Resignarse.  Dormir. Vuelta a empezar.

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