miércoles, 24 de octubre de 2012

Zafiedad arcaica


[...] Y su padre le explicó:

- Una mujer de buen ver, es lo que tú has de buscar, que no replique ni conteste, que sea fértil y eficaz. Los domingos, cuando libres, en mi casa comerás, pa' que aprenda el buen oficio de guisar y cocinar. Mas si no es buena madre, la tendrás que amonestar, siempre al pie de tu palabra, pues tú serás único dueño de todo su bienestar.
Y es así, querido hijo, como tienes que educar, a la madre de tus niños, a la esposa de tu hogar.

Pero el hijo, desconforme, que escuchó tal zafiedad, replicó a su viejo padre, esto es lo que dirá:

 - Pues no querido padre, tal modelo pasó ya, pues los tiempos han cambiado y no soy de tal pensar. Una idea tengo clara, y la tendríais que escuchar. No me gustan maquilladas, mucho mejor natural, ni tampoco busco en ella una esclava servicial. La mujer es como el viento necesita libertad, un espacio, grande, abierto, cual velero surca el mar.


Las tareas de la casa, igual los hijos y el limpiar, son faenas de pareja, entre dos mejor se harán. Tanto amigas, como amigos, con su total libertad,  puede ver sin resistencia,no soy yo su majestad. Así pues, querido padre, yo no quiero adoctrinar, pues la mujer es como el viento, nada la puede parar.

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