lunes, 3 de diciembre de 2012

Silencio y libertad.

Silencio y libertad, no anhelaba nada más, el calor de los reencuentros, aunque sepa que es fugaz.

Acostumbraba a pasar las tardes de verano en el prado. El color ocre de los campos le inspiraba no solo tranquilidad, también un cálido sentimiento familiar. Eran las tierras que lo vieron crecer, y aunque ya no pasaba mucho tiempo allí, le gustaba dejarse ver de vez en cuando.

Aquella tarde no era diferente. El Sol caía lentamente, arrastrando el manto celeste que acompaña la noche. Bajo él, la llanura de trigo y cebada, que alimentaba las granjas de los incansables agricultores. Siempre había admirado a esa gente. Aunque sus manos agrietadas y enquistadas dibujaban una vida de trabajo, su rostro inspiraba tranquilidad y felicidad, algo poco común en el lugar donde vivía.

Un joven corcel pasturaba en la espesura, despreocupado, iluminado por los últimos atisbos de luz que el día ofrecía. Envidiaba la existencia del animal. No encontraba ninguna representación tan sincera de libertad como aquella.
Mientras prendía un cigarrillo el joven potro se tendió sobre la espiga. Tras revolverse unos segundos quedó postrado en el suelo, observando, como si meditará sobre aquello que le rodeaba.
Levantó la mirada al al cielo, pronto anochecería. Contempló unos segundos más el paisaje y emprendió el camino al coche. 

- Quizá vuelva mañana.

Fotografía por: http://www.flickr.com/photos/vidadesdoblada

2 comentarios:

  1. Muy buenos, felicidades por el blog, lo voy siguiendo y tienes material muy bueno.

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    1. Muchas gracias por valorar mi trabajo! Me alegro de que te guste. Un abrazo

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