jueves, 24 de enero de 2013

No hay más que ofrecer

En tardes de invierno,
sencillo y sediento,
añoro esos besos
al atardecer,
sintiendo el adentro,
pecho descubierto,
sencillos caminos
que has de recorrer.

Pensaste que al irte,
verías un cielo,
dijiste: no existe!
-no quise creer;
mirada y recelo,
versos de tu pelo,
mi muerte marcada
en tu adormecer.

La estepa del velo
que cubre sin miedo
las frágiles lunas
al amanecer,
no son escarmiento
al duro pretexto
que diste de excusa,
no hay más que ofrecer.

Fotografía por: http://www.flickr.com/photos/hernanpc


2 comentarios:

  1. Es tan triste y hermoso al mismo tiempo... Me ha hecho recordar. De verdad, está genial.

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