lunes, 27 de mayo de 2013

Sin vuelta atrás. Capítulo II

Tras dormir nuestro letargo amaneció primavera,
no servían ya los barcos construidos con cartón,
precisábamos cimientos que asentasen las ideas,
emprendimos la campaña con la fuerza del valor.

Recorrimos fieros pastos sin salir de la vereda
que guiaba nuestros pasos hacia un fin prometedor,
todas nuestras enseñanzas marcaron como una huella
a las gentes que aplicaron nuestro dogma con rigor.

Un anciano preguntaba: ¿Es ésta una llama eterna?
¿Brilla siempre incandescente emitiendo un gran fulgor?
¿No se apaga con el viento que proviene de la cima,
donde anidan los poderes del oscuro destructor?

La belleza de este fuego no se extingue - dijo ella,
pues su fuerza se alimenta del que se hace portador
de la llama de protesta que ahora brilla en horas muertas
e ilumina los senderos infestados de terror.

Largo camino quedaba, persiguiendo aquella estela,
abanico de colores que impregnaba con su olor,
portadora de un mensaje de esperanzas a una tierra
que crecía verde y limpia tras su paso vencedor.

Fotografía por: http://www.flickr.com/photos/hernanpc

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