martes, 11 de junio de 2013

Aunque duelan las heridas

Trabajamos sin descanso, 
sembrando la tierra muerta,
qué refleja toda herencia
que el patrón difuminó;
ondeamos estandartes,
rebelión sin baluarte,
nuestro orgullo es la paciencia
con que armamos el valor;
el valor de ser distinto,
de querer el pan y el vino,
de tener toda ganancia
que manchamos con sudor,
sudor que deja secuelas,
secuelas que son las huellas
enquistadas en el lodo
de un paso firme y feroz.

No tenemos un destino,
ni fijamos el camino:
"Caminar sin rumbo fijo
es la vida que escogí"
Mas portamos a la espalda
toda muestra de esperanza,
repartida por el mundo 
buscando un final feliz;
aunque duelan las heridas,
aunque no veamos el día,
la noche nunca es perpetua
hacia el alba hemos de ir,
a luchar por los principios,
desechando cualquier vicio,
dando cuentas a esta vida
que de inicio llega al fin.





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