jueves, 29 de enero de 2015

Sin necesidad del Sol

La mirada está empañada
por las gotas de sudor,
no se oye ningún sonido,
muerta está la habitación.

Son los ríos de inocencia,
lo que quebraron su voz,
lirios rojos y amarillos,
lazos de la estrecha unión.

Y aunque todo en esta vida
forme parte del amor,
no perseguirá la metas
del que se cree vencedor.

Su dolor solo es consuelo,
cuando veo el esplendor
de los días que amanecen
sin necesidad del Sol.



Ya no hay tiempo,
no hay más besos,
ya no escucho su voz,
no hay ventanas
ni alegrías,
solo el tenue y triste canto 
de su olor sobre el colchón.

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