martes, 14 de abril de 2015

Amaneciste

Amaneciste,

viste que en tu pensamiento no cabía oscuridad,

sonreíste y me dijiste que ya nunca tendría que ver llorar

a esos ojos de azabache; y además

resarciste todo el mal que me causé,

y entendiste que la esencia de la vida no es mirar,

sino alzar la vista al cielo y actuar,

revivir con cada nuevo amanecer,

vislumbrando nuestros rostros y entender

que mi mundo

son tus barcos de papel.



Comprendiste,

que el fuego que prende al hombre sacia en él

la agonía de existir sin comprender,

y que todo lo que observas es fugaz

excepto las dualidades de ambas caras del disfraz,

pues tras él

ocultamos los recuerdos y el placer,

los momentos, los viajes y el anden

donde cada mediodía vi llegar

trenes que no eran el mio,

migajas de duro pan.



Sonreíste,

y tu mundo por completo me cambió,

abrí puertas del amor y del calor,

de la vida, del amar y del placer,

de los pocos sueños rotos que nunca esperé tener,

pues así

nacen las grandes historias que sin fin

me contabas tumbados en el jardín,

interpretando las nubes,

siendo siervos del momento,

peleando sentimientos,

de esos que mi entendimiento siempre intentó fingir.


Fotografía por: https://www.flickr.com/photos/hernanpc




1 comentario:

  1. hola pues yo tb empeze un blogg y ando buscando similares y este poema que escribiste me gusto mucho.

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