domingo, 4 de octubre de 2015

Tempos del tiempo


Vivos reflejos de tu amanecer desprendieron

fragancias tan puras que el viento no osaba mecer,

al compás de los versos que al fin marcaron nuestro tiempo,

al compás del deseo que el tiempo intentó perecer.


Tempo del tiempo que marca el ritmo en mis adentros,

luz matutina que explota en el amanacer

de los ojos que abrieron sus finas cortinas al viento,

de un soneto que nunca he podido querer entender.


Creaste el olor que perfuma el color de los cielos,

aislaste la fórmula para sustraer del papel

las historias que hicieron que todos creyeran en cuentos,

la esperanza de aquellos que nunca esperaron vencer.


Y haciendo recuento ya solo me quedan momentos,

fragancias guardadas en tarros del color de tu piel,

entre ellos componen la celda de mi pensamiento,

en cuya llave se lee: “Nunca existió el ayer”.



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